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COMO DESCUBRÍ QUE MI HIJA ERA SORDA

«Descubrir que mi hija era sorda fue relativamente sencillo, fue mi cabeza quien no lo asimiló»

Si has llegado hasta aquí es porque quizás estés preocupad@ por si tu hijo puede llegar a ser sordo. O porque ya te han dado la noticia de que tu hijo es sordo. Descubrir que tu hijo es sordo no es fácil para un padre. Menos que te digan que tu hijo va a ser sordo de por vida y que nada ni nadie va a poder remediar eso. Sin embargo, quiero decirte que yo también he pasado por esa situación. Cómo un día descubrí que mi hija era sorda y aunque no es fácil, mirándolo con perspectiva hoy en día tengo una satisfacción enorme con el progreso de mi hija sorda, Martina, y nada me alegra más que verla feliz.

«He crecido como madre durante este año y medio que ha pasado desde que me dijeron que mi hija era sorda y estoy profundamente agradecida de todo lo que ha ido pasando.»

Si te acabas de enterar que tu hijo es sordo o ya lo sabes y sientes curiosidad por las vivencias de una madre como yo con una hija sorda te recomiendo que visites mi canal de mipequeñasorda en youtube y mi instagram @mipequenasorda. También te invito a ver el post mi hija es sorda, mi experiencia como madre, de mi blog donde me presento a todos vosotros y donde puedes ver los motivos por los que lo creé. Ahora sí, quiero contarte cómo descubrí que mi hija era sorda y que sentimientos tuve al conocer la noticia.

Nosotros en ese momento estábamos viviendo en Lima, Perú y justo acabábamos de matricular hacía muy poquito a mi hija Martina en una guardería, ella tenía dos añitos y fue entonces cuando mi marido Javi y yo empezamos a preocuparnos de que Martina no hablase. 

«Hasta ese momento ni se nos pasó por la cabeza que nuestra hija pudiese ser sorda. «

La verdad es que llevábamos unos meses con la mosca detrás de la oreja, con la intuición de que algo no iba bien, pero, buscábamos información y veíamos que era muy normal que los niños no hablasen nada hasta los dos años, que cada niño sigue su ritmo y tal, al menos a eso nos aferramos.

Lo cierto es que yo veía a mi hija que estaba muy muy resuelta y adelantada en otras cosas, se subía por todos los sitios, te miraba y sonreía, nada me hacía entender que fuese sorda, al menos de manera directa, pero sí me preocupaba que el lenguaje no era acorde con el resto de áreas, no me cuadraba.

Fue entonces cuando hablé con la psicóloga de la guardería y me dijo que observaría a Martina a partir de esa conversación, que la verdad de momento no le había detectado nada.

«La tuvo en observación unas dos semanas y nos recomendó ir al pediatra para descartar una malformación en la boca porque sí detectó retraso en el lenguaje

Fuimos al pediatra y nada, no había malformación de ningún tipo pero nos hizo un test en el que salió que tenía retraso en el lenguaje así que nos derivó a un centro que hay especializado en hacer a niños todas las pruebas pertinentes, sobre todo para descartar cualquier pérdida auditiva y detectar la sordera. Empiezan con unas pruebas de tipo auditivo y terminan con pruebas neurológicas. 

«Si descubrí que mi hija era sorda fue por mi propio empeño e insistencia, porque ningún médico allí me decía claramente lo que pasaba.»

El caso es que no pasamos de la primera prueba de tipo auditivo, se le hacía una prueba muy sencilla, y ahí nos derivó al otorrino porque salía como que el sonido no entraba en su oído. 

Fuimos al otorrino y le hicieron una prueba que se llama “potenciales evocados auditivos” y salió que la niña tenía en un oído una pérdida de un 70% en el oído derecho y un 40 en el izquierdo.

Cuando me dio el resultado me quedé en shock.

Pero mi cabeza decía, a ver, tranquila, vamos a preguntarle al médico soluciones, así que no paré de hacerle preguntas, sobre todo pensando que habría algún tratamiento que pudisen mejorar los resultados, como si te tomas una aspirina y con eso te te curase la sordera (pienso ahora). Como me puse pesada preguntando mil cosas ya me dijo el otorrino, señora:

Si su hija ahora mismo está al lado de un avión, no lo oye.

Me puse a llorar ahí mismo y le dije que qué hacía, me dijo que fuese a otro otorrino amigo suyo, así que eso hicimos. Pasamos como por 4 otorrinos diferentes sin solución alguna. Nadie me daba una solución. Mi hija es sorda y no hay nada que hacer. El hecho de que fuese así el hecho de cómo descubrí que mi hija era sorda me llenó de impotencia. Con el tiempo me di cuenta de toda la información que existe hoy en día para detectar de manera temprana la perdida de audición en niños y la verdad que pensé que había sido una mala madre para mi hija, que podía haber hecho más. Sin embargo, viéndolo con perspectiva te das cuenta que no es así.

Esas Navidades, nosotros veníamos a España de visita pero decidimos que era mejor que yo me quedase definitivamente aquí con las niñas y Javi fuese gestionando su vuelta porque allí no me daban soluciones.

Al llegar a España lo primero que me dijeron en la primera consulta fue que esos potenciales no estaban bien hechos porque se habían realizado con la niña despierta y esa prueba es indispensable que la niña esté dormida completamente.

Me puse muy muy contenta y con esperanzas pero el médico de nuevo me puso los pies en la tierra y me dijo que una cosa es que la prueba no fuese fiable y otra muy distinta que el resultado fuese a ser mejor que lo obtenido.

De hecho, aunque yo tenía muchas esperanzas y creía que no iba a ser tan tremendo, hasta la operación, esa misma prueba se le ha realizado hasta en 3 ocasiones y finalmente salieron los resultados definitvos:

Pérdida auditiva TOTAL, un 100% en el oído derecho y un 64% en el oído izquierdo.

Como veis los resultados fueron aun peores de lo inicialmente previsto. Os juro que no me lo podía creer. No se si a todo el mundo le pasará igual pero yo os prometo que lloraba por todos lados. Llevaba a Martina a la guardería ya aquí en España y la profesora o el equipo de atención temprana me preguntaban qué tal estaba y, o bien me ponía a llorar directamente o se me ponían los ojos llorosos… Eso sumado a que estaba sola con las dos niñas, y Javi estaba fuera aún, entonces se me hizo todo un mundo… y eso que tenía muchísima ayuda de mis padres pero os prometo que

«La primera fase en mi cabeza fue de negación total, que eso no me estaba pasando a mí, que eso le pasa a la amiga de tu amiga, no a ti ni a tus hijos.»

Entiendo que ese proceso de negación imagino que es necesario, pero creo que en nuestro caso se hizo larguísimo por la situación de estar viviendo fuera, venir, esperar soluciones que se alargaron más en el tiempo por ese cambio de país y tener a mi marido lejos de casa lo hizo aún peor.

Y ahora viendo todo esto con perspectiva pienso que todo se me hizo enorme porque hablé con mucha gente pero nadie en mi situación que me contase cómo era el proceso de principio a fin. Además, si algo he aprendido es que si como padre tienes una intuición de verdad de que algo no va bien con tu hijo, lucha, porque tu hijo necesita que lo hagas, algo dentro te dice que no va todo como debiera, y se suele cumplir. 

«Creo que me lo tomé muy mal, pero fue por el desconocimiento de lo que me esperaba y por eso quiero contaros a vosotros cómo está siendo cada paso que hemos ido dando para que no sintáis esa necesidad.»

Y con ello, transparentaos que al final, hay trabajo que hacer cuando tienes un hijo sordo, pero no nos espera un futuro negro que fue como yo lo vi en ese momento ahora me arrepiento de cómo me lo tomé porque la esperanza que yo buscaba era que quería que todo eso no me ocurriese a mí. 

La esperanza que tenía que haber buscado era de conocer a otras familias en esta situación para poder aceptar esta nueva situación que no es ni mucho menos cómo me lo imaginé en esos momentos. ¿Al final cuando hablamos de discapacidades se nos escapa un poco no? Y pensamos en los casos más graves y quizás más noticia, pero desconocemos estos casos en que claro, son limitantes en ciertas ocasiones pero que con buenos apoyos y con tiempo, pueden hacer una vida normal.

Así que mi conclusión de este post es esa.

«Si has descubierto que tu hijo es sordo, ante todo calma y tranquilidad, le va venir muy bien que le transmitas esa calma y a ti más.»

Tú no estás sola, estamos muchas familias como tú en esta misma situación y no pasa nada. Estamos aquí para apoyaros. Te vas a ir dando cuenta poco a poco que tras ese túnel hay una luz infinita que te va a dar todas las satisfacciones del mundo.

Cómo descubrí que mi hija era sorda no fue fácil, y seguro que para ningún papá lo es, pero ten en cuenta que con el tiempo lo asimilarás. Date tiempo y respira. Va a ser tu nueva vida.

Te doy las gracias por haber leído este post. Me tienes para lo que necesites. Sandra, una mamá como tú.

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